Jaime Iregui


 
La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?
 
En referencia a la pregunta, quisiera responder a partir de tres debates que se han dado de forma reiterada en el espacio de discusión [esferapública], que edito y modero desde hace cerca de quince años. Es un lugar en internet en el que participan a través de textos y debates, artistas, curadores, críticos y gente del campo del arte.
 
Una de las discusiones más habituales tiene que ver con el arte político y la forma en que éste debería participar del debate público sobre situaciones de gran relevancia como son el tema de la violencia o del conflicto. Hoy en día que estamos en procesos de paz, hay un tema muy vigente en relación a ello; lo que puede suceder después del conflicto. El arte político tendría mucho que decir y que debatir sobre esto y ofrecería unas maneras distintas para participar abiertamente en esta discusión. Sin embargo, se han hecho muchas críticas a que este arte ha estado dirigido en gran parte hacia el campo del mercado y de las galerías, circulando básicamente en el circuito de lo comercial y lo institucional y muy lejos de lo que es el debate público sobre los temas sociales candentes en nuestro país.
 
Otro tema importante que se ha dado a lo largo de los últimos años es el de los espacios independientes o auto-gestionados, que se supone que podrían generar una alternativa a lo que es el circuito de arte comercial, las galerías y los espacios institucionales. En principio, se trataba de una serie de lugares que comenzaron a aparecer en nuestro país hace unos quince o veinte años creados por los artistas. Éstos ofrecían un formato mucho más crítico desde su forma de exponer en comparación con los circuitos curatoriales. Lo que está sucediendo últimamente es que se han venido normalizando y estandarizando hasta el punto de que no se diferencian mucho de un espacio institucional o de una galería comercial. Son espacios que necesitan visibilidad en ferias, que están participando abiertamente en el mercado y que realmente lo que ofrecen es una primera oportunidad a un artista emergente, que luego será captado o se pondrá a circular por el circuito convencional institucional.
 
Finalmente, el tercer debate es sobre el arte en relación con la comunidad. Prácticas en las que el artista genera muchos trabajos o procesos de diálogo en relación abierta con comunidades pequeñas, barrios o comunidades vulnerables. Hay proyectos muy interesantes en estos momentos en diferentes zonas del país. Pero también, con los diálogos de paz y con los apoyos económicos que hay por parte del estado para favorecer proyectos artísticos en el post-conflicto, han aparecido muchos proyectos que simplemente buscan generar una colaboración de manera muy puntual con una comunidad para ganar visibilidad y reputación gracias a ello.
 
Estas son las tres discusiones que se han dado y que generan una serie de reflexiones y que plantean también una pregunta. ¿Por qué las prácticas artísticas, que supuestamente deberían construir esfera pública, están más plegadas al mundo del mercado y están perdiendo su capacidad crítica y su capacidad de reflexión?