An Mertens


 
La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?
 
Son las diez y media de la noche y no he comido, es importante para el contexto de mi respuesta. La organización de la que formo parte, Constant, es una organización para arte y media. Como trabajamos con dinero público, nos interesa el dominio público. Creo que construimos esfera pública o al menos mucho contenido para ella. Intentamos cuidar de este espacio, no solo de la esfera pública física sino también de la virtual, ya que nuestro interés principal es la red como lugar de conocimiento.
 
Se trata de crear espacios virtuales que prioricen la esfera pública. Una parte son decisiones diarias: elegir nuestros espacios de publicación, encuentro, negociación. Colaboramos con una organización que tiene un servidor independiente, trabajamos con un proveedor con compromiso ético, no utilizamos herramientas de Google. Usamos Duck Duck Go en lugar de Google (aunque ahora parece que están alojados con Amazon), Etherpad o Framapad en lugar de Google Docs, utilizamos Wikis o WordPress… Lo hacemos todo con software libre, forma parte de nuestros compromisos y nos interesa como investigación artística. Es un placer conocer a la gente detrás de estas herramientas, personas apasionadas, con visiones políticas interesantes e ideas nuevas.
 
Lo que producimos también queremos que sea dominio público. Podríamos utilizar la licencia Creative Commons Share Alike, pero utilizamos la Licencia de Arte Libre. Es más simple y en de cincuenta años quedará claro qué hacer con nuestras obras. La universidad de Ghent tiene un contrato con Google para digitalizar sus libros porque dicen que no tienen dinero para hacerlo por sí mismos pero están cerrando al público documentos que podrían estar en Gutenberg.org o en Archive.org, al alcance de todos.
 
Nos interesan también los materiales en museos y archivos, el verdadero dominio público. Organizamos cada año el día del dominio público para celebrar las obras que están ahí para compartir. Como artistas es necesario tener un pasado, una tradición para inspirarse y a la que referirse. Todo lo que se produjo en el siglo XX o partir de la Segunda Guerra Mundial está digitalizado, pero bajo tantas licencias que te obligan casi a pagar una multa por sus derechos. En el caso de las bibliotecas, hemos decidido sostener un proyecto ilegal como Memory of the Worlds de Marcell Mars porque nos parece importante que el conocimiento viaje por internet. Ha desarrollado un plug-in para Calibre e incentiva a todo el mundo a subir materiales para compartir.
 
Las prácticas artísticas sacan a la luz elementos que leyendo el diario, escuchando la radio o viendo la televisión no encontraríamos. Hubo una iniciativa de una orquesta callejera de ondas que captaban redes Wi-fi con unas antenas que ellos habían construido. Este tipo de iniciativas añaden algo a la realidad sin producir nada más, solo sosteniéndola, y con ello logran exponerla a los sentidos de manera que entendemos mejor el mundo en el que vivimos.