Andrea Estankona


 
La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?
 
Lo primero que tenemos que hacer para responder a esta pregunta es situar el concepto de esfera pública. Si lo entendemos como el concepto original habermasiano, encontramos el problema de que es una esfera pública singular, homogénea, unificada, vinculada a la comunicación y que transciende las particularidades concretas para buscar el consenso racional. Si bien esta perspectiva es siempre discutible, en un momento como el actual de crisis y de cambio de época en el que suceden modificaciones constantes con la irrupción de las redes sociales o de los nuevos sistemas de comunicación social, esta visión deja de tener sentido porque se abre la posibilidad de debate desde diferentes opciones interpretativas. No se niega el conflicto y lo que nos encontramos es una esfera pública compartimentada, fragmentada y que depende de experiencias diferentes de lo cotidiano.
 
El concepto en sí se ha visto tan modificado que quizás deberíamos dejar de utilizar ese término y buscar alternativas que respondan a ese carácter fragmentado y rizomático de esta nueva esfera pública. De modo que, ¿cómo se genera esta esfera pública rizomática? Desde mi punto de vista, mediante dos elementos: Por un lado estaría el elemento nuclear de la visión habermasiana, que es la comunicación como algo discursivo, propositivo y racional. Al mismo tiempo estaría lo que podemos llamar ‘expresión’, que tiene que ver con los deseos, la sensibilidad, el reconocimiento mutuo, la experiencia, los afectos… Es aquí donde las prácticas artísticas tienen un papel protagonista y fundamental. Comunicación y expresión, aunque separados, están en constante interrelación. La expresión, el lugar natural de las prácticas artísticas, afecta a una nueva sensibilidad que favorece prácticas y significados compartidos y que en un primer momento transcienden lo discursivo. Luego toma forma de algo más racional, más vinculado a la comunicación y, en última instancia, pasa a formar parte de lo político y de la gestión de la organización social.
 
Para intentar responder a la pregunta inicial, me gustaría retomar una idea de José Luis Brea adaptándola a este tema. Brea decía que se ha producido una transformación en la cultura del presente. Nosotras podríamos decir que se ha producido una transformación en la esfera pública rizomática del presente. Él indicaba que los tiempos residuales del pasado no dejan que ese acontecimiento que ya se ha producido tenga lugar. Y precisamente para que eso tenga lugar, podríamos decir que las prácticas artísticas se encargan de generar una nueva sensibilidad que abra el camino al pensamiento crítico para ayudar a desmantelar esas fuerzas residuales y permitirnos habitar conscientemente ese futuro que decía Brea que ya ha venido.