Bani Brusadin


 
La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?
 
Sería interesante pensar la idea de esfera pública como un concepto abstracto y totalmente flexible más que como una situación o un lugar concretos. Lo interesante de la esfera pública es que es una potencialidad. Es algo que puede existir en el momento en que diferentes personas, entidades, temas o cuestiones que tienen que ver con una determinada comunidad (no importa si geográficamente determinada o no) se encuentran, se desencuentran, chocan y producen algún tipo de resultado. Ésta es la definición de esfera pública: una especie de conversación potencialmente conflictiva que, en algunos casos, da lugar a una solución, a una salida de este encuentro o desencuentro.
 
La esfera pública como conversación cultural, no solamente como una conversación verbal entre personas, es una idea interesante para todo tipo de intervención en la maquinaria social. Y el arte, por supuesto, tiene herramientas, lenguajes y tácticas para no solamente intervenir en la esfera pública sino para crearla. En la sociedad contemporánea, especialmente en la sociedad en red, estamos hablando todo el tiempo. Sin embargo, a menudo tenemos la sensación, no del todo infundada, de estar hablando sin saber a quién e incluso de perder el tiempo, de no crear verdaderas conversaciones.
 
Curiosamente la esfera pública es algo que puede ir menguando, puede incluso desaparecer. Lo interesante son esas tácticas, incluyendo la práctica artística, que pueden abrir de nuevo esta esfera pública en cualquier lugar, en cualquier contexto: en la calle, en el espacio público u online. O también en ese espacio híbrido en que nos encontramos, la condición post-internet, donde cuando estamos en la calle o en el espacio público, IRL (In Real Life), estamos todo el tiempo conectados. Se produce una situación híbrida donde ya no podemos distinguir entre estar online y estar offline, lo analógico y lo digital, lo real y lo virtual. Se da una situación en que todo esto ya está mezclado. Entonces, ¿dónde encontramos esfera pública?
 
El trabajo que muchos artistas y yo estamos realizando, tanto de producción como de divulgación, tiene justamente este objetivo: describir formas en las que, si te descuidas, la esfera pública mengua, se cierra o se privatiza, y por definición no puede existir una esfera pública privatizada. Privada no en el sentido de discursos privados íntimos, sino de privatización y de exclusión de toma de decisiones. El reto, en la época de la sociedad conectada y las redes sociales, es justamente ver dónde se pueden dar estas conversaciones, dónde volver a abrir esfera pública cuando se estaba cerrando. Es una paradoja porque tenemos la sensación de que las redes y los medios digitales han proporcionado enormes herramientas de autoexpresión y de democratización para la interacción y, aunque en muchos casos es así, a veces estas interacciones emancipadas y de libre expresión ocurren solamente en la parte más superficial, en el interfaz de las redes. El reto es descubrir qué estructuras se encuentran tras la libre expresión en los medios online. Para los artistas que buscan abrir la esfera pública se crea un reto aún más específico de estudiar en qué condiciones se da actualmente ésta, a qué nivel de profundidad o atravesando qué niveles de esta gran estructura de capas, tecnológicas, sociales o mixtas, que conforman la sociedad contemporánea mediatizada.