Danele Sarriugarte


 
La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?
 
Cuando me hacen una de estas preguntas profundas, siempre empleo la misma estrategia: anclo la pregunta, la concreto, la bajo al suelo. Esta vez me han preguntado de qué manera crean esfera pública las prácticas artísticas, y se trata de una pregunta profunda, no cabe duda. Por eso, en seguida me ha venido a la mente un recuerdo en concreto. El diciembre pasado fui a Berlín, a ese Berlín tomado por el frío invierno y la situación de los refugiados. Ya llevan tres inviernos preocupados por dicho tema. Llegué a Berlín justo cuando estaban realizando un potente festival sobre artes audiovisuales. El festival estaba dedicado, precisamente, a la situación de los refugiados. Su epicentro se desarrollaba en un gran teatro, en la isla de los museos, en el centro de la ciudad. La dirección del teatro estaba por primera vez en manos de una mujer, una mujer alemana hija de turcos.
 
Fuimos a ver una performance que organizaba el teatro. Al principio no nos quedó nada claro de qué coño iba la performance: los trabajadores nos dijeron que era en el piso de arriba, pero al subir, sólo vimos una exposición de diversas obras. Y gente como nosotras, espectadores, de aquí para allá. Paseando, de la manera en la que caminamos en este tipo de sitios: bastante despacio, bastante tranquilos, bastante callados. Paseábamos nosotras también así cuando, de repente, empezamos a ver que cinco o seis personas cruzaban las salas sin parar y de manera curiosa. Una iba muy despacio: dos pasos por minuto, como mucho. Otra, en cambio, iba con prisa: caminaba rápida y sonoramente. La tercera iba saltando, la cuarta bailando, y la quinta caminaba de manera normal, pero de vez en cuando se detenía en seco y cambiaba de dirección… Vale, vale, vale, ya sabemos de qué trata la performance. Sin embargo, no nos afecta de ninguna manera, o eso parece. Miramos y sonreímos a los actores caminantes, y nos preguntamos si ya habremos identificado a todos.
 
El cambio viene después. El momento en que las prácticas artísticas crean esfera pública nos sucede más tarde, al salir de la sala, cuando llegamos a la enorme avenida Unter den Linden, abierta y llena de gente. No podemos caminar de manera normal. Es decir, no podemos dar pasos automáticamente como hacemos normalmente, sin pensar, detenidamente, en cada uno de nuestros músculos y movimientos. No podemos caminar automáticamente, como hacemos normalmente, sin pensar en todas y cada una de las consecuencias de caminar. No caminamos como cuando entramos en la sala, al menos durante un rato.