Jesús Carrillo


 
La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?
 
En una de mis clases de primer curso, que trata sobre los sistemas del arte contemporáneo, nos planteamos la relación entre arte y política. Fue muy difícil para mí romper el bloqueo mental que tenían los alumnos respecto a la posibilidad de intervenir en el presente y en el futuro. Teníamos, por así decirlo, un bloqueo estructural. Hice todo lo posible por convencerles y ponerles ejemplos de cómo las prácticas artísticas tenían la virtualidad de desbloquear esa imaginación, de hacer sensible la posibilidad de una reconfiguración del estado de las cosas y, sobre todo, de hacer patente nuestro papel individual y colectivo en esta reconfiguración que es la base de la esfera pública.
Hablábamos y enseguida se animaron. Encontramos juntos algunas raras ocasiones en que esas prácticas artísticas habían constituido un cambio “real”. A veces a una escala mínima, como un acontecimiento, pero que aun así eran una evidencia viva de tal posibilidad de reconfiguración. En la mayoría de ocasiones, las obras en que localizábamos una relación entre práctica artística y esfera pública eran aquellas en las que nos sentíamos interpelados desde la diferencia, como sujetos de una comunidad que aún no tiene nombre, en construcción, y en cuya construcción nosotros podríamos tener un papel.
 
En el descrédito actual hacia la institución (específicamente hacia la artística pero no exclusivamente) parecía que dichos acontecimientos que consistían en un cambio real para ser verosímiles ya no podían suceder dentro o en el centro de la institución artística como tal. Las encontrábamos en espacios insospechados y además ni siquiera nombradas como prácticas artísticas. Incluso a los alumnos les parecía mucho más fácil que sucedieran en esos espacios imprevistos que en la institución. Una institución en la que se sentían enormemente des-empoderados e incapaces. Imaginaban que esa posibilidad de construcción de esfera pública podría suceder, si acaso, en los márgenes de la misma.
 
Se podría decir que aquella práctica artística que nos hace intuir o pone en práctica la construcción de una esfera pública es aquella que revela de un modo patente la obsolescencia de los modelos institucionalizados existentes. Este es el impasse que encontramos y en el que los alumnos y yo nos pusimos a pensar no solo qué practicas podían ejemplificar este proceso sino cuáles podían ser esos otros modelos de esfera pública. La propia hipótesis de una práctica artística que nos ayude a reconfigurarla fue en sí misma suficientemente potente para empezar a imaginarlo juntos.