Latitudes


 
La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?
 
MAX: Hemos dado unas cuantas vueltas buscando la manera de responder a esta pregunta. Es una pregunta muy general y, normalmente, nosotros trabajamos desde una perspectiva más micro. Existe una respuesta simple, aunque sirva de poco, que sería: ¡depende de muchas cosas! No somos artistas, por lo tanto nos sentimos algo incómodos al hablar, en esencia, desde esa perspectiva, pero seguro que hay millones de maneras en las que un artista reflexionaría sobre dicha cuestión, y seguro que todas serían completamente diferentes, dependiendo de su sensibilidad o de aquello en lo que estén trabajando, por ejemplo. Las prácticas pueden ser algo muy directo y comprometido, cercanas al activismo o, por el contrario, pueden ser algo más reflexivo y narrativo que trabaja de una manera más poética dentro de un contexto. Entran en juego muchos niveles de intencionalidad y sensibilidad.
 
MARIANA: Creo que ningún artista podría dar una respuesta simple a esta pregunta. Diferentes artistas responderían de maneras totalmente diferentes, dependiendo del contexto. Puede que un artista tenga una línea de investigación definida por su carrera previa, pero, puede que luego, en otro contexto, respondiese algo muy diferente. Así que creo que dependería de varios factores. Obviamente, el contexto geográfico es fundamental, así como el contexto económico mediante el cual puede llevarse a cabo un determinado proyecto. Varios factores influyen en todo eso: agentes diversos, la manera en la que se invita al artista, los tiempos de los que dispone para trabajar, la estructura de los recursos a los que puede acceder –no sólo económicos sino también informativos, sociales–; y todo ello crea una especie de “gran paraguas” bajo el cual se desarrolla la dinámica de un proyecto artístico concreto.
Evidentemente, el país en el que se trabaja también influye. Igualmente, un proyecto que se lleva a cabo en un entorno rural no es lo mismo que un proyecto que se lleva a cabo en el contexto de una ciudad. Es un ejemplo muy obvio, pero, por otra parte, cada país entiende el espacio público a su manera, y comprende la política y las tradiciones de diferente manera. Por ejemplo, en Colombia, el clima permite un tipo de espacio público, mientras que en Finlandia un mismo artista se plantearía el proyecto de una manera completamente distinta, ya sólo porque las condiciones climáticas difieren enormemente. A veces, el arte se posicionará de una manera muy específica frente a la esfera pública, por el simple motivo de cómo ocupa el espacio público la gente de esa sociedad en particular.
 
MAX: Supongo que la pregunta también sugiere cierto marco ontológico en el sentido de que “crear” sugiere que hay algo nuevo que no había antes, sugiere que, de alguna manera, la esfera pública nace. Nosotros, más bien, creemos que el espacio público ya existe, a cierto nivel. La pregunta sería: ¿qué esfera pública? ¿Qué esfera le interesaría investigar a un artista? Podría tratarse de una comunidad de conocimiento especializada, muy limitada, o de un discurso mucho más amplio. Hay diferentes escalas, y se trata, más bien, de cómo se aproxima y qué le interesa al artista.
 
MARIANA: También podríamos responder a la pregunta partiendo de nuestra perspectiva y nuestra experiencia. Hemos trabajado con varios artistas durante los últimos diez años, y creo que podría percibirse cierta “sensibilidad Latitudes”: son artista que basan su trabajo en el proceso y que son especialmente conscientes del contexto en el que trabajan, de su época histórica, o, también artistas que beben de legado de prácticas artísticas como por ejemplo el Land Art o la micro-historia, como ha mencionado Max al principio. Nos atrae ese tipo de práctica artística: la “investigación lenta” y las prácticas específicas de un contexto que estén relacionadas con ocasiones temporales o geográficas específicas. Los artistas que trabajan lentamente nos atraen cada vez más. ¡Lo lento es bueno!